Rueda de prensa de Madeleine Peyroux en el 42 Heineken Jazzaldia 2007

0

No es la artista con más trayectoria, ni la que cuenta con una carrera más interesante desde el punto de vista artístico, pero Madeleine Peyroux fue la estrella del 42 Heineken Jazzaldia 2007. Las entradas para su concierto fueron las primeras en agotarse, antes incluso del comienzo del Festival, y en los días previos podían verse mensajes de personas que querían comprar entradas y dejaban su teléfono por si alguien quería contactarles. Queda claro, por tanto, que la suya era una de las actuaciones más esperadas. En esto tiene mucho que ver el hecho de que grabe para una gran compañía, que puede promocionar bien su trabajo, de ahí que su último álbum hasta la fecha, Half the Perfect World, haya tenido tanto éxito. También por eso es una de las artistas que ofrecen una rueda de prensa.

Tras la habitual sesión de fotos, en el exterior, Madeleine Peyroux entra en el club del Teatro Victoria Eugenia. Como suele ser habitual, soy yo el que inaugura el interrogatorio. Quiero saber si su época parisina, en la que cantó en la calle, fue el detonante de su posterior dedicación a la música (ya veis que nunca comienzo con una pregunta muy original, sino más bien obvia): “sí, empecé a cantar durante la época en la que estaba en París, donde había muchos estadounidenses. Eso me permitía cantar en la calle, y fue algo muy importante. Así que cambió mi vida”.

Un periodista le pregunta por su manera de afrontar los directos: “para mí, es la clave de hacer música actualmente. La música necesita al público para existir”, y otro por lo que nos espera esta noche y si va a grabar un nuevo trabajo en breve: “esta noche va a ser una sorpresa para mí del mismo modo que lo va a ser para vosotros, porque no sé qué voy a cantar. En cuanto al disco, pues lo mismo, será una sorpresa. Tengo ganas de entrar al estudio, pero no sé cuando será”. Un cuarto periodista, en cambio, se muestra más original. Menciona el título de su disco, Half the Perfect World, y le pregunta que qué pasa con la otra mitad. Madeleine Peyroux sonríe y responde rápidamente: “eso podríamos descubrirlo juntos ahora. Creo que lo importante es poder hacerse la pregunta y ese es el mérito de la poesía”. Cambiando de tema de nuevo, se interesan por su trabajo con diversos productores y sobre la elección del productor de su próximo disco: “bueno, he hecho los dos últimos álbumes con Larry Klein y tengo una relación increíble productor-cantante. Eso lo he aprendido con él. Es como mirarte a ti mismo en el espejo. Trabajar con él me ha abierto muchas puertas como cantante pero de momento no puedo avanzar mucho más”. También le preguntan qué aprendió de cantar en la calle que esté aplicando ahora en sus conciertos, si establece el mismo tipo de relación con el público: “es realmente lo mismo desde una perspectiva escénica. De hecho, cantar en la calle me dio un entendimiento del público, la diferencia es que no hay barreras en la calle que señalen el escenario. Precisamente una de las bromas que hacíamos los cantantes cuando tocábamos en la calle era decirle a la gente: ¡eh, sal del escenario! Cuando en realidad no había límites que señalaran el escenario”.

Otro periodista le interroga sobre la contradicción entre su carácter independiente y el hecho de que grabe para una de las grandes multinacionales del sector. También le pide que responda a los que le acusan de ser un producto de esta compañía. Madeleine Peyroux se pone más seria todavía que durante el resto de la rueda de prensa (no parece estar muy a gusto), lo piensa bien y, finalmente, responde: “realmente las compañías nunca de tan una identidad, y se te la dan, no lo es realmente. Y la razón por la que sé esto con seguridad es que hubo un tiempo en el que había firmado para una major en los Estados Unidos, y fue bien durante un tiempo, y luego fue mal durante un tiempo, y eso te hace ver que tienes que controlar mejor todo el proceso. Está claro que lo que estamos haciendo ahora nunca habría ocurrido si no hubiera firmado por una major. Esta es la primera rueda de prensa que doy, y posiblemente sea la última”. Ella es la primera en reírse tras este comentario, pero lo cierto es que queda claro que no lo dice del todo en broma y que, muy posiblemente, no tenga ninguna gana de estar aquí respondiendo a nuestras preguntas. Eso sí, se muestra educada y correcta hasta el final.

No falta la pregunta sobre sus influencias, aunque el periodista especifica que no quiere que le cite a las grandes de siempre, como Ella Fitzgerald o Bessie Smith, sino a aquellas cantantes de ahora que le gusten y con las que disfrute: “no hay tantas que escuche, desafortunadamente, pero es muy difícil de recordar porque hay muy pocas cosas que se te queden al final del día, y si no quieres que te diga ninguno de los grandes nombres pues no puedo decirte nada”. Vuelvo yo a la carga con una segunda pregunta que siempre había querido hacerle, antes incluso de saber que un día iba a tener la oportunidad. Quiero saber por qué pasa tanto tiempo entre la edición de un álbum y otro, si se debe a una voluntad propia o a exigencias de la industria: “puedo decir que los dos, realmente, pero he aprendido que si quiero hacer un nuevo trabajo, tengo que hacer cambios, y tener más control de mis decisiones, y eso lleva tiempo, aunque me costó aprenderlo. Es una larga historia y os la contaría si no fuese tan aburrida”.

A juzgar por el número de temas de amor de su repertorio, parece que es uno de los temas que más le importan, de ahí que le pregunten si canta al amor porque no lo tiene: “sí, lo estoy buscando. Pero bueno, ¿no estamos todos así, buscando el amor? Esa es la definición de cualquier relación. No sé si he respondido a tu pregunta”. Ese mismo periodista insiste recordando que algunos críticos señalan la gran carga erótica de sus interpretaciones, y le pregunta qué opina de eso. Madeleine Peyroux no duda: “no es algo malo, ¿verdad? Supongo que es una parte natural de muchas de las canciones que canto, y también hay una tensión entre dos opuestos, quiero esto o no lo quiero, me atrevo a confiar o no me atrevo, y de ahí surge esa tensión".

Surge entonces el recuerdo de la rueda de prensa de Popa Chubby, que pronosticó la desaparición del CD en un plazo de tres años, y queremos saber qué opina ella al respecto: “quizá esa es la razón por la que me gusta cantar en los festivales y por la que me gusta actuar en general, por la que creo que esa la mejor definición de la música. Es verdad que con el mundo digital, los CDs no parece que sean para siempre, pero estoy seguro que después del CD habrá otra máquina, y después de esa máquina habrá otra, así que creo que la gente seguirá gastando dinero en la música”. Por último, un periodista alemán le pregunta qué clase de música hará dentro de 10 años. Peyroux sonríe y nos hace reír con su respuesta: “bueno, eso es divertido, porque es la clase de pregunta a la que puedes dar la vuelta y así preguntarte yo, ¿y tú donde estarás dentro de 10 años? Pues no lo sé, pero creo que estaré haciendo música, así que si tengo suerte y sigo siendo una cantante en diez años, estaré muy contenta”.

Tras más de media hora de rueda de prensa, el traductor la da por finalizada, porque es evidente que Madeleine Peyroux no parece estar pasando precisamente el mejor momento de su carrera profesional. Seguramente ha accedido a complacer a su discográfica aceptando la rueda de prensa, pero no le entusiasma. Tan seria como al inicio de la entrevista, aunque habiendo respondido a todas nuestras preguntas de manera muy correcta, siempre ofreciendo puntos de vista interesantes, sale del club, y todavía tiene paciencia para atender a las numerosas peticiones de fotos de todos sus seguidores y para responder a las preguntas de algunos periodistas.

Compartir

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here