Rueda de prensa de Living Colour en el 42 Heineken Jazzaldia 2007

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Que una formación de hard-rock como Living Colour acuda a un festival de jazz no es precisamente común. Pero es que, además de buena música, la banda ofrece un tremendo espectáculo y eso siempre es bueno para cualquier festival, en este caso, para el 42 Heineken Jazzaldia 2007. No es una propuesta jazzística, pero por algo actúa en el Escenario Verde, el situado en la playa, que está dedicado a propuestas menos o nada jazzísticas, tratando así de atraer a otro tipo de público y, sobre todo, a más público. Ya lo anunciaban los responsables del festival como uno de los mayores espectáculos de música en vivo, y así fue, sin duda, pero eso no lo confirmamos hasta por la noche. Antes de su exhibición, por la mañana, ofrecieron una rueda de prensa, así que tuvimos la oportunidad de conocer las impresiones de este ilustre cuarteto, uno de los máximos exponentes de lo que podríamos llamar hard-rock negroide. Claro que Living Colour fue, a todos los efectos, un trío, porque el cantante, Corey Glover, no abrió la boca durante los más de veinte minutos que duró.

Una vez hechas las presentaciones, con los cuatro componentes acomodados en el sofá oficial de las ruedas de prensa, y al ver que nadie se decidía a lanzar la primera pregunta (al parecer los periodistas son muy tímidos al principio), yo mismo la hice, para romper el incómodo silencio que se había instalado en el club del Teatro Victoria Eugenia. Mi pregunta no fue especialmente interesante ni original, puesto que quise saber qué era lo que les había decidido a reunirse de nuevo para seguir actuando y grabar un disco. La respuesta del guitarrista Vernon Reid no pudo ser más tajante: “mientras Bush esté gobernando, nosotros seguiremos haciendo discos”. Tras las risas de los asistentes (aunque él lo dijo muy serio), añadió: “siguiente pregunta, que si no vamos a empezar a preguntar nosotros”. Tras este interesante comienzo, otro periodista tomó las riendas, preguntando qué iban a ofrecer en su concierto de esa noche. Respondió el bajista Muzz Skillings: “nuestro concierto va a ser una cosa mezclada, con temas antiguos pero también con un tema del próximo trabajo”. Vista la parquedad de la respuesta, otro periodista decide cambiar de tema, de manera afortunada además. Les pregunta si las diferencias que causaron su separación se había solucionado ya. El batería Will Calhoun fue el primero en abrir la boca: “sí, desaparecieron y nosotros reaparecimos. En cualquier grupo, que son como familias, tienes que encontrar la manera de vivir los unos con los otros, y eso lleva un tiempo. Nosotros estuvimos un tiempo separados, pero luego nos dimos cuenta de que teníamos que volver juntos. Nos dimos cuenta de que hay una energía que transmitimos colectivamente y no podíamos dejarlo pasar. A veces también necesitamos desarrollar nuestra creatividad en solitario, pero también como grupo”.

Un cuarto periodista, con mucho entusiasmo, les comentó los datos de asistencia del primer día (26.500 espectadores), y quiso darles la oportunidad de venderse, de decirle al público qué iban a ofrecer esta noche y así animarle a volver. El guitarrista Vernon Reid se erigió en portavoz del grupo: “¿pero qué es eso de vender el concierto? ¡Eso no nos va!” Naturalmente, todos nos reímos, y él también, porque estaba bromeando. Enseguida siguió: “en la banda es muy importante el directo, nos apoyamos los unos en los otros. Siempre hay una sensación de jazz en directo. Hacemos una combinación de estilos, de funk, de rock, de jazz, e incluso una aproximación al punk. Es un tipo de mezcla que se puede ver en los álbumes que hemos editado hasta ahora, y así será el directo”.

Acto seguido, un buen periodista hizo tres interesantes preguntas que animaron la rueda de prensa. La tres fueron para el batería Will Calhoun, la primera sobre su periodo de estudio musical en Marruecos y también con los aborígenes australianos: “esas músicas están conectadas directamente con la música moderna, con el blues o con el rock. Yo lo que quería era abrir mi mente, abandonar el concepto occidental de la música, los conceptos de ritmo y harmonías. Esa música es espiritual, no tiene nada que ver con el entretenimiento, tiene un sentido práctico, para una cacería, para una boda, para implorar una buena cosecha, tiene que ver con los aspectos ceremoniales de la vida. Si escuchas la música de artistas como James Brown o Miles Davis, o de cualquier bluesman, sea de Menphis o de donde sea, están conectados con eso. Es una música que no tocas en un concierto, sino para celebraciones ceremoniales, como cuando tienes un hijo, por ejemplo”.

La siguiente pregunta fue sobre su colaboración con Wayne Shorter: “es uno de los mejores compositores de Estados Unidos, sin duda. Ha hecho unos discos enormes con Blue Note y precisamente la última vez que estuve en España fue con él, aunque no fue en San Sebastián. Además, ha trabajado con Miles Davis, como todos sabemos. Lo que yo aprendí fue a concentrarme en el sonido, me dijo que me olvidara de los estilos, que me centrara en el sonido, en los colores, en cómo desarrollarlos, así que fue muy ilustrativo, me enseñó muchas cosas. Me enseñó a ver también cómo la música influye en los músicos, porque no eres tú el que influye en la música, sino ella en ti”. Por último, quiso saber si se sentía el Charlie Watts de Living Colour (Charlie Watts, por si alguien no lo sabe, es el batería de The Rolling Stones). Tras reírse, dijo: “vaya, pues lo tomo como un cumplido, porque yo, por supuesto, soy un seguidor de The Rolling Stones y soy amigo de Charlie Watts. Hablamos con cierta frecuencia y además nos interesan mucho las baterías antiguas. Además, coincido en su concepción del papel de la batería, que está mirando lo que hacen los demás, controlando, porque a veces Migg no entra a tiempo y Charlie le lleva, porque ese es el papel de la batería”.

Finalmente, les preguntaron cómo se sentían en tanto que cuidadanos de Nueva York, qué opinaban de Bush y si creían que hacían música política. Posiblemente animado por su protagonismo, fue también Will Calhoun el que contestó: “nuestra música siempre ha tenido una componente social, y claro, la política también está ahí. Es parte de la vida. Puedes hablar de la familia, del amor, y de la economía, pero eso siempre estará en un contexto político. Tú puedes hacer una canción sobre chico encuentra chica, pero luego resulta que el chico no tiene trabajo, y no lo tiene por una determinada política gubernamental. Por tanto, aunque a veces nos concentremos más en chico encuentra a chica… pues no puedes hablar siempre de eso. En cuando al presidente actual, es el peor de la historia. Cuando puedes meter en la cárcel a alguien sin cargos y puedes mandarlo a otro país para que lo encarcelen, eso es una violación de los derechos humanos. Y la gente tiene una idea racista, equivocada, del aspecto que tiene un terrorista, de modo que la guerra antiterrorista es equivocada. Desgraciadamente, los americanos somos objetivo del terrorismo y, en general, todo el mundo desarrollado. A eso podemos buscarle la causa en el colonialismo y antes del colonialismo, y así podría seguir durante mucho tiempo”. A continuación acaba con un “bla, bla, bla”. Tras esta contundente respuesta, parece que todos nos quedamos satisfechos, porque, a pesar del ofrecimiento del traductor, nadie tiene más preguntas. Así pues, aplaudimos a los músicos y todos tan contentos. Además, hay que guardar fuerzas porque a continuación tenemos la rueda de prensa de Popa Chubby

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