Rueda de prensa de Iñaki Salvador en el 43 Heineken Jazzaldia 2008

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El 24 de Julio del 2008, Iñaki Salvador ofreció una rueda de prensa como parte de su participación en el 43 Heineken Jazzaldia 2008. Él presentaba un proyecto muy curioso titulado Te doy una canción, que trata de integrar jazz y canción de autor, sumando, para el concierto que ofreció en el festival, poemas recitados.

La primera pregunta, por supuesto, estuvo referida a ese proyecto. “Buenos días a todo el mundo. Antes de explicar el proyecto, quiero decir algo que siento de verdad, y es que es una gran satisfacción que el Jazzaldia de Donosti, de mi ciudad, pues me dé otra vez, y una vez más, la posibilidad de presentar un trabajo mio en la programación oficial en unas condiciones estupendas. Esta vez la noche del sábado al domingo (del 26 al 27 de Julio), en la Sala de Cámara. Para mí es una satisfacción enorme, como Donostiarra y músico de jazz, que es un rara avis, pero alguno hay, que seamos las dos cosas, pues es una alegría. En estos años ya de eso que llaman madurez, que una vez más el festival abra la puerta a alguien como yo. Porque hay una edad curiosa, que es más o menos la mía, en la que uno ha dejado de ser joven promesa pero tampoco es estrella consagrada. Y uno que no pretendía ni una cosa ni la otra, ni cuando era joven pretendía ser joven promesa, ni cuando uno se va haciendo mayor pretende ser una estrella, sino que pretende, simplemente, hacer lo que sabe hacer un poquito mejor que otras cosas, en mi caso tocar el piano y componer y arreglar. Pues lo que de verdad produce alegría, el reconocimiento de verdad importante para alguien en mi situación, es poder seguir trabajando, poder seguir creando y que haya espacios donde presentar tu trabajo, seas joven promesa o estrella consagrada, que esas son palabras que se las lleva el aire. El día a día, pagar las facturas, es lo que hace, si las puedes pagar, que puedas seguir en el candelero artístico. Y para mí cada oportunidad, como es la del sábado, en la que un festival importante como este te da un espacio para presentar tu trabajo, es una celebración, una gran fiesta de ser músico. Y bueno, respecto a la propuesta que tengo en el festival, aúna canción de autor y música de jazz. Todos sabemos lo que es la canción de autor: yo diría que es aquella canción que es interpretada por la propia persona que la compuso y que, de alguna forma, el texto trasciende a las clásicas temáticas del amor y del desamor y de poco más, y de la alegría de estar vivo, que está muy bien que se cante eso, pero yo creo que la canción de autor habla de mucho más, de temas sociales, de temas poéticos, se mueve en un terreno de abstracción. Este proyecto pretende poner en el escenario estas dos cosas juntas, la canción de autor y la música de jazz, o mejor dicho, la música improvisada, porque hablar de jazz en estos tiempos parece resbaladizo, campo minado. ¿Por qué esto? Pues porque la música de autor y la improvisada en mi universo personal es algo que está unido desde mi más tierna infancia, desde que era joven promesa, como decía antes. Ahora que soy cruda realidad, me veo con el aplomo suficiente, aplomo que podría decirse en lenguaje coloquial morro, con el morro suficiente para, sin ningún complejo, poner en el escenario dos de las pasiones musicales que tengo, porque hay muchas otras. Sin aquella cosa de que haya que esconder que te gustan los cantautores, porque es impropio de un músico de jazz. Es como una especie de reivindicación personal, ante uno mismo, nada más, no es una barricada, para nada. Es la forma de estar en el escenario practicando dos ejercicios estilísticos que para mí han ido unidos de la mano, unir estos dos mundos en definitiva”.

Le preguntan por sus interpretaciones con el Noneto, por la dirección del seminario de Zarautz, por este proyecto… es decir, si no está un poco disperso. Iñaki Salvador: “Bueno, la verdad es que sí, ¿quién no está disperso hoy en día? Mira, me alegro de que me hagas esa pregunta. Ayer, con unos amigos, cuando estábamos en el Jazzband Ball, por la noche, viendo las múltiples propuestas, que es un espacio de charla y de reencuentro de gente que no ves más que una vez al año. Y bromeábamos sobre esto, que hemos pasado de jóvenes promesas a cruda realidad, sin poder ser estrellas consagradas, y comentando muy en serio y de corazón que, como a todo hijo de vecino, lo que nos gusta mucho es poder sobrevivir y pagar las facturas, y poder vivir de esto, dedicarte a lo que decidiste dedicarte. Eso le gusta a todo el mundo, a los albañiles y a los pianistas. Comentamos un poco esto, lo de la dispersión, porque me encontré a muchos compañeros, que nos ocurre esto cada año, que nos encontramos en el Jazzband Ball, y ellos, generalmente, y yo también, estamos tocando en diferentes escenarios del festival y siempre con músicos diferentes. Y hacíamos la broma de que ‘aquí estamos, los mercenarios del jazz, que cada año estamos con una agrupación diferente’. Y haciendo la reflexión, en serio, de que eso a veces es duro y en otros momentos es muy importante y muy enriquecedor. Sí, estoy disperso, efectivamente. Este mes he tocado con el noneto, en otro importante festival, vecino nuestro y amigo, el de Getxo, he estado en el seminario internacional de jazz de Zarautz, dirigiéndolo, y, efectivamente, las noches de mañana y pasado estaré en el Altxerri, acompañando a la gran Marcia Maria, y luego el concierto que nos ocupa hoy, del que venimos a hablar, que es el de la noche del sábado. Estoy disperso pero feliz, porque si algo aprende uno en estos años de profesión es a llevar la dispersión con coherencia, con orgullo, a llevarla bien. Hay muy poquitos músicos de España, en estos momento, que se pueden dedicar única y exclusivamente, primero, a hacer conciertos, sólo conciertos, sin ninguna otra actividad profesional, y segundo, a hacer conciertos siempre con su propia banda, con su nombre, liderándola, y teniendo continuidad, teniendo una gira importante que hacer con ese proyecto. Se pueden contar con muy poquitos dedos los músicos que lo pueden hacer. Y aún añadiría algo más, de los que lo pueden hacer, pocos lo hacen. Todos se dejan caer, por motu proprio, porque les apetece, en las manos de otros líderes, quieren tocar con otra gente, se dejan caer en las manos de las propuestas docentes. Es algo muy inherente a nuestra profesión. Yo no estoy entre los que se podría permitir en exclusiva hacer conciertos, y desde luego no sólo a mi proyecto personal. Llevo más de 25 años de profesional, siempre ha sido así, y convivo con eso con muchísima naturalidad. Hay momentos más duros que otros, hay veces en los que uno querría que un determinado proyecto musical tuviera más vida. Es el caso del Noneto (el Iñaki Salvador Noneto), que es un encargo de este festival, del 2005, otro regalo que me hizo dándome las condiciones para crear la música de ese noneto. Ese Noneto viene del 40 Heineken Jazzaldia, y agrupa a músicos vascos muy importantes, a los más destacados se puede decir, aunque haya otros. Me hubiera gustado que ese Noneto hubiera tenido vida más larga, y estoy seguro que al festival también, que una producción suya tuviera más vida, porque así me consta, así me lo dice Miguel (Martín, director del Heineken Jazzaldia). Pero bueno, el Noneto se estrenó aquí, se hizo un disco, y se han hecho algunos conciertos importantes, como fue nuestra aparición en Cannes, en el Midem. Los proyectos tienen la vida que tienen, y tenemos que vivir con ello, viendo las partes positivas. Pues qué alegría que venga un festival, y encima el mio, el de mi casa, y me dé condiciones para crear música para el Noneto. No tenemos ninguna vocación de ser minoritarios, nadie, el festival no y los músicos tampoco. No estamos encantados con el malditismo de que nos escucha poca gente, qué va, nos gustaría ser músicos de masas, pero la realidad nos lleva a esta dispersión".

Pregunto si, entonces, son escasas las posibilidades de que se grabe un segundo disco con el Noneto: “Sí, parece bastante improbable, las cosas son así. Mi siguiente disco, precisamente, está muy bien traído, parece que os he pasado yo las preguntas, mi siguiente disco es este proyecto del que estoy hablando esta mañana aquí, lo que presentamos el sábado, Te doy una canción. Si no se cruza otra cosa en medio, si no hay otra propuesta en medio, el próximo es Te doy una canción, no parece probable hacer otro disco con el noneto. No sé si esto es algo muy proprio del jazz de otras partes del mundo, pero sí del español. Y es que los discos se hacen, me imagino que son varios objetivos, cada artista te podrá decir una cosa distinta, pero lo que hay bastante en común es que los hacemos como tarjeta de presentación, como una manera de dar a conocer un proyecto musical, pensando, más que en las ventas de ese disco, pobrecitos de nosotros, en el directo, en los conciertos que, a raíz de la publicación de ese disco, puede haber. En la difusión de tu música en radio, en prensa, que el disco te permite, y que lleva, en último término, en el mejor de los casos, a que te llamen de festivales, te llamen de programaciones estables y ese grupo tenga vida. Al estar tan vinculada la edición de un disco a su puesta en directo, porque lo hacemos casi casi para buscar conciertos, más que por el disco en sí, porque siempre hace ilusión ver tu nombre en la carátula. Pero bueno, ahora ya en la madurez en la que estamos, ya se te ha pasado la cosa esta de la juventud de ‘mira, tengo un disco’. Ya tienes varios, y ya aquella época pasó. La ilusión es que ese disco te lleve a tener conciertos. El Noneto no ha muerto, acudiremos a aquellos escenarios donde nos llamen, pero no es un proyecto que yo esté ni mi oficina esté promocionando de forma prioritaria, porque es un proyecto un poco complicadito de mover, como os podéis imaginar. Nueve músicos en escena es un poco complicadito de mover. Pero bueno, la contratación está abierta, de manera un poco escéptica, pero abierta".

Pregunto de nuevo sobre la situación discográfica relacionada con el mundo del jazz, en España y, en concreto, en el País Vasco: “Yo creo que sigue habiendo loables intentos suicidas. Sí, a ver, y lo digo sin pesimismo. Yo creo que sigue habiendo gente intentando sacar adelante eso, pero como en todos los géneros, porque yo creo que las dificultades que puede tener la edición discográfica de jazz en Euskadi son muy parecidas a las que pueda tener… Yo creo que la crisis se ha globalizado, se ha democratizado la crisis. Ha llegado a todo, al folk, a la música de autor, en Euskadi hablo. Ya ha llegado a todo tipo de estilos. Asistimos a una crisis global. Yo lo veo esperanzado, porque en un momento de tanta crisis, donde es tan complicado vender discos, donde el proprio formato del disco está en crisis, yo creo que el mercado nos lleva hacia otro lado, hacia Internet y otras maneras de distribución de la música, desde luego el disco de toda la vida, yo creo, y me da mucha pena, que tiene los días contados. Que siga habiendo discográficas, cae una pero otra recoge el testigo, y siempre hay alguien editando jazz en Euskadi desde hace muchos años. O una u otra, no citaré nombres para no hacer publicidad, pero siempre ha habido gente editando jazz, cae una pero otra coge el testigo. Para mí es esperanzador. Sigue habiendo gente que hace un planteamiento empresarial que les lleva a seguir pensando de esa maravillosa manera que es que si he sacado mucho dinero con un disco, pues voy a reinvertir los beneficios de ese disco en editar otro par de cosas que no van a ser rentables, pero que pienso que merecen la pena, que es un poco como se ha funcionado, seamos realistas, con el jazz de aquí. Hemos vivido con las sobras de otros, pero eso no es malo, eso es bonito, eso al fin y al cabo es lo que se daría en llamar, en teoría social o económica, la redistribución de la riqueza, eso por lo que todos estamos. Bueno, si a un disco le hemos sacado mucho beneficio, vamos a beneficiar a otros grupos que seguramente serán deficitarios. Entonces lo veo de manera esperanzada, porque creo que todos estamos en el mismo barco, en unas crisis más global. Ya pasó el tiempo en el que los músicos de jazz teníamos que llorar de una manera especial para hacernos notar. Las cosas han mejorado mucho, el jazz ha entrado en lugares en los que no imaginábamos que entraría, como conservatorios, y es el momento de vivir con naturalidad las subidas y bajadas de nuestra profesión, sin excesivo victimismo ya. Estamos en el mercado, como otro cualquiera, tenemos la responsabilidad como artistas de generar productos que interesen. Ya no vale aquello de que ‘ya, pero a nosotros no nos hacéis caso’. Tenemos que generar música que al público le llegue y le interese, como le pasa a una banda de rock, o le pasa al cantautor. Estamos en el mercado con esa responsabilidad”.

En fin, como veis, muy interesantes y reveladoras las respuestas de Iñaki Salvador, que en el resto de la rueda de prensa presentó a algunos de los autores homenajeados en su proyecto y avanzó algunas de las particularidades del concierto.

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