Nils Petter Molvær en el Festival De Jazz De Málaga 2019

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Nils Petter Molvær en el Festival De Jazz De Málaga 2019
Nils Petter Molvær.
Sala: Teatro Cervantes.
Evento: Festival De Jazz De Málaga.
Lugar: Málaga, España.
Fecha: Domingo 10 noviembre 2019.
Género: Jazz, Blacktrónica, Vanguardia.

Decisión valiente la de los organizadores del Festival de Jazz De Málaga 2019, porque programar a Nils Petter Molvær no es una decisión fácil ni comercial. Por lo pronto, es muy poco conocido, al menos comparado con otras propuestas del cartel: tristemente, el teatro estaba bastante por debajo del 50% de capacidad. Nada que ver con la afluencia de la mucho más mediática en España Andrea Motis.

Por otra parte, el suyo no es un jazz tradicional en el sentido de que no está protagonizado por la improvisación, ni por la sucesión de solos tras los que el público aplaude. Incluso para un melómano inquieto como el que habitualmente acude a los festivales de jazz es una propuesta que se sale de los cánones y que algunos quizá ni siquiera relacionen con el género durante los primeros minutos.

Nils Petter Molvær sale al escenario, activa un portátil en el que suena una base electrónica programada y se pone a tocar la trompeta a su personalísima manera, con notables dosis de distorsión. Nada de virtuosismo, tampoco parece que esté constantemente improvisando. Algunos pasajes resultan familiares de sus álbumes. Su trompeta en ocasiones suena como cualquier instrumento menos una trompeta. Es más, la toca por el lado habitual, pero también por el contrario. Hasta la toca de perfil. Entre la distorsión electrónica y sus virguerías interpretativas, en varios momentos parece un instrumento completamente nuevo, recién salido de un laboratorio.

Le acompañaron en el escenario el batería y percusionista Erland Dahlen y el guitarrista Jo Berger Myhre, los mismos que participaron en el estimulante Buoyancy (Okeh, 2016). Dos intérpretes que poseen la llave para entrar en el universo sonoro de Molvær, personal territorio al que aportan matices, texturas, colores y un catálogo de bellos sonidos. Myhre asombra cuando toca su guitarra con un arco, técnica que mostró en una suerte de breve solo. Dahlen, por su parte, es igualmente clave con su amplia colección de sonidos percusivos -qué inteligente uso de las campanas, por cierto-, muchos de los cuales dialogan con la percusión que venía grabada.

Respecto a la electrónica, hubiera sido aún mejor que fuese creada en directo, por supuesto, pero además de que cuestiones presupuestarias quizá no lo hagan del todo viable, lo esencial sí era interpretado sobre el escenario. De hecho, ese complemento electrónico añadía una dimensión fantasmagórica extra, un toque adicional de misterio al que ya de por sí proponía el trío con su música que parece provenir de otro planeta.

Asumo que parte de los espectadores prefieren un jazz más convencional, pero la vanguardista y bella música de Nils Petter Molvær y compañía mantuvo interesado a un público que asistió hipnotizado, y con un grado de atención inusual en esta era tecnológica, a los impredecibles desarrollos de las largas piezas. Porque hubo de todo, desde etéreos y atmosféricos paisajes sonoros a estruendosos pasajes que beben tanto del jazz-rock como de los patrones rítmicos de la electrónica de club, del drum & bass y el jungle.

Pensad que el concierto se celebró en plena noche electoral española, justo cuando llegaban los primeros recuentos, y aún así prácticamente no se vio ninguna pantalla de móvil encendida.

Fotos: Yolanda Martínez Carvajal.

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