Espacios para la música

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En este artículo pretendo asociar un espacio arquitectónico, el Monasterio de San Miguel De Los Reyes, con un concierto. Sin embargo, es el lugar el que determina la música elegida, no al revés. La pregunta de partida era la siguiente: ¿qué concierto ofrecería yo en el monasterio valenciano si pudiese elegir? Pretendo, por tanto, hacer un análisis de las características arquitectónicas del lugar para poder proponer un concierto musicalmente afín. El objetivo es que el lugar y la música propuesta muestren alguna afinidad estética, histórica o de ambos tipos. A continuación, os muestro mi propuesta musical para el Monasterio de San Miguel de los reyes. Primero expongo el programa y, a continuación, lo justifico brevemente.

PROGRAMA:

CONCIERTO EN SAN MIGUEL DE LOS REYES.

Actuación del Christian Wallumrød Ensemble.

Claustro Sur de San Miguel De Los Reyes.

Christian Wallumrød Ensemble.

Intérpretes:
Christian Wallumrød: piano; harmonio.
Arve Henriksen: trompeta.
Gjermund Larsen: violín, viola.
Tanja Orning: violonchelo.
Giovanna Pessi: harpa barroca.
Per Oddvar Johansen: batería, percusión, glockenspiel.

Presentación del álbum The zoo is far (2007, ECM)
Número de catálogo: ECM 2005.

Interpretación de las siguientes piezas compuestas por Christian Wallumrød (1971-), todas incluidas en el álbum The Zoo Is Far.

Nash lontano.
Backwards Henry II.
Parkins cembalo.
Psalm kvaen, solo.
Music for one cat.
Psalm kvaen, tutti.
The zoo is far.
Backwards Henry I.
Detach A.
Psalm kvaen, trio.
Backwards Henry with drums.
Psalm kvaen, quartet.

Duración aproximada: 45 minutos.

JUSTIFICACIÓN:

Belleza y armonía son los dos conceptos que con mayor fuerza ocupan el pensamiento del visitante del Monasterio de San Miguel De Los Reyes. No obstante, a pesar de la armonía, el actual aspecto del lugar es el resultado de una compleja historia arquitectónica, mostrada en unos casos, ocultada en otros. Por eso, un tercer concepto se da cita: la mezcla o, utilizando un término más musical, la fusión. Asentado sobre una alquería islámica, antes del monasterio jerónimo de San Miguel De Los Reyes, en su emplazamiento hubo un monasterio cisterciense. Tras la desamortización y paso a manos del estado, fue asilo de mendicidad, presidio y, finalmente, sede de la biblioteca valenciana: lógico teniendo en cuenta que albergó la famosa biblioteca del Duque de Calabria.

Pero si hablo de fusión no es sólo porque acogió dos órdenes religiosas diversas o por sus múltiples usos, sino por la convivencia de varios estilos arquitectónicos. De Sant Bernat de Rascanya apenas si quedan restos (únicamente en el claustro Norte), pero su carácter modesto y tamaño reducido contrasta con la monumentalidad de San Miguel De Los Reyes. Fundado por los duques de Calabria, el proyecto fue encargado a Alonso de Covarrubias, arquitecto predominántemente renacentista que, como en obras anteriores, superpuso órdenes en el claustro (una galería inferior dórica, jónica la superior). Sin embargo, tras la muerte del Duque de Calabria, la construcción del claustro se paraliza y la comunidad jerónima lo retoma empleando como modelo el claustro evangelista de El Escorial. Por tanto, de nuevo, tenemos mezcla. Finalmente, la iglesia exhibe actualmente unos retablos barrocos (que sustituyen a los antiguos de madera).

Así pues, resumiendo, estamos ante un entorno arquitectónico que, a lo largo de su historia, ha tenido usos sacros y profanos, en el que conviven el renacimiento y el barroco, que integra construcciones de diversas épocas (cubriendo un arco temporal muy grande) y en el que la armonía no se resiente a pesar de la mezcla/fusión.

El reto era elegir una música que tuviera todas estas características, integrara elementos profanos y sacros, no perdiese de vista lo contemporáneo pero bebiese del barroco y el renacimiento y, finalmente, se caracterizara por la fusión de lenguajes, sin perder nunca de vista la armonía. A esto se suma otro elemento determinado por la elección del emplazamiento: el claustro Sur. La iglesia la descarto porque la alta bóveda no garantiza una acústica idónea. Tampoco las antiguas dependencias de los monjes y novicios, ni las instalaciones de la biblioteca, por razones obvias. Por último, las salas de exposiciones son excesivamente pequeñas.

He sabido que en el claustro Sur se ofreció, además de un auto sacramental de Calderón De La Barca, una serie de conciertos de jazz. Dado que puedo elegir, me quedo con la segunda idea. Según afirma Víctor De La Torre, encargado de las actividades culturales (y cuya colaboración agradezco), la acústica es ideal para la actuación de un pequeño conjunto, que estaría situado justo en el centro del claustro, de modo que un público dispuesto a su alrededor tendría una buena escucha prácticamente en cualquier punto de los 360 grados. Esa fue también la impresión que me dio a mí la visita del lugar. Elijo el jazz porque es, desde su mismo nacimiento, la música de fusión por excelencia. Ahora bien, debe ser un concierto de jazz que cumpla todas las características anteriormente enumeradas.

Acudo directamente al catálogo del sello alemán ECM, uno de los más prestigiosos de la historia del jazz y conocido por grabar a numerosos jazzmen que han tratado de integrar música clásica en una interpretación jazzística. Tras repasar la discografía de artistas que se han interesado por la fusión de jazz y música orquestal o de cámara, entre ellos Eberhard Weber, John Surman, Keith Jarret o Frode Haltli, elijo a uno de los menos conocidos, el noruego Christian Wallumrød, pues su álbum The Zoo Is Far se ajusta asombrosamente a todas las características buscadas.

Del pianista siempre he apreciado su vanguardista concepción del jazz, el uso de la improvisación en un contexto escrito, acorde con las reglas de la armonía tradicional, es decir, la creación de una música en la que conviven la más libre y osada improvisación con rígidas estructuras armónicas, una estricta búsqueda de texturas y precisos arreglos fruto de un exhaustivo trabajo de composición. Es una aparente contradicción que los grandes músicos de jazz, desde Duke Ellington a Herbie Hancock, siempre han sabido salvar. Esta dialéctica entre escritura e improvisación está presente en The Zoo Is Far, de modo que, aunque no suene como tal tras una primera escucha, al hacer acto de presencia uno de sus principales elementos (la improvisación), sí se puede considerar jazz.

También muestra otro de los elementos buscados: la armonía, y en su doble acepción además, la que hace referencia a las reglas de composición y la puramente estética. El noruego se ha inspirado en la música de Henry Purcell (a él están dedicadas las tres partes de “Backwards Henry”), cuya concepción del barroco impregna varias de las piezas del disco. Por otra parte, también presenta reinterpretaciones de salmos extraídos de la tradición noruega, salmos alternados con composiciones desprovistas de cualquier elemento religioso, de modo que ya tenemos ahí lo sacro y lo profano en una misma obra. Esto nos lleva directamente al renacimiento en la música, puesto que una de sus características fue la unión entre la música sacra y la profana. Analizando el disco, observo también influencias de la música paquistaní, esto es, de la música islámica, lo que remite directamente al asentamiento original de Sant Bernat de Rascanya, fundado sobre una antigua alquería islámica.

Por tanto, la música de Christian Wallumrød en The Zoo Is Far ofrece un equivalente a la arquitectura e historia de San Miguel de los Reyes, pues al integrar elementos contemporáneos (jazz de vanguardia), barrocos y renacentistas, alternar piezas sacras y profanas y hacerlo en un contexto regido por la armonía, el último de los requisitos buscados queda cumplido: la fusión.

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