Crónica del concierto de Quantic & His Combo Barbaro en la Sala Caracol

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Quantic
Quantic & His Combo Barbaro.
Sala: Sala Caracol.
Lugar: Madrid, España.
Fecha: Viernes 25 de Junio de 2010.

Mientras me dirigía en Metro a la sala Caracol, no dejé de pensar que iba a asistir uno de esos conciertos que se recuerdan siempre, que afectan profundamente nuestra manera de concebir la música sobre un escenario. En parte estaba justificado mi entusiasmo previo, pues se trataba de una actuación de Will Holland, alias Quantic, uno de los artistas más interesantes de la escena blacktrónica de la primera década del siglo XXI. Responsable de excelentes álbumes como Quantic, de brillantes incursiones en el deep-funk como The Quantic Soul Orchestra y, más recientemente, creador de dos excepcionales proyectos de corte latino, Flowering Inferno y Quantic And His Combo Barbaro, es evidente que el chico tiene talento. Además, aunque nunca antes le había visto in situ sobre un escenario, sí había visionado el DVD Live in Paris (Tru Thoughts, 2008 ), grabado con The Quantic Soul Orchestra, así que no era nada aventurado esperar un directo memorable. Debo decir desde este mismo instante, para no mantener más la incertidumbre, que luego no fue para tanto -pero sí fue una gozada- y que escuchar un concierto de Quantic And His Combo Barbaro es una experiencia del todo recomendable. Me traicionaría a mí mismo si escribiese lo contrario, pues disfruté mucho al escuchar a la banda de ese inteligente superdotado llamado Will Holland, el inglés adoptado por Colombia.

Quantic And His Combo Barbaro estuvo en Madrid gracias al esfuerzo organizativo de Lovemonk, sello que años antes había traído a España los primeros discos de Quantic, de modo que aprovecho esta crónica para agradecer su iniciativa. El caso es que nos tiene acostumbrados, pues todo lo que promueve o edita el soleado sello madrileño es interesante. Pocos minutos después de las 23:00 se abrieron las cortinas del escenario y pudimos ver a nuestro protagonista acompañado por su banda, esos bárbaros músicos que hacen honor al nombre del combo en el que tocan. Un saxofonista polivalente, un trompetista, un pianista (uno no, el gran Alfredo Linares, una de las razones por las que estaba yo allí esa noche), dos percusionistas, un contrabajista (eléctrico) y el batería del funk, Malcom Catto, compañero fiel de Holland. Sólo me dejo a un intérprete, pero es que apareció poco después: la sensación Nídia Góngora, que es la que canta ese tema que seguramente has escuchado una y otra vez, Un canto a mi tierra. La actuación comenzó con tanta energía y provocando tal entusiasmo en el público, que no recuerdo cuales fueron los primeros temas que sonaron. Si no me equivoco, fueron piezas de Tradition In Transition (Tru Thoughts, 2009), el debut de Quantic And His Combo Barbaro, pero no lo puedo asegurar.

Tras la primera dosis de música latina en clave contemporánea, Will Holland se presentó, y aunque su acento todavía no es impecable, cosa comprensible, ya se le empieza a notar que la estancia en Colombia ha mejorado considerablemente su español. Poco después la banda interpretó uno de los temas más memorables de Tropidélico (Tru Thoughts, 2007), Panama City, y fue una delicia comprobar lo bien que suena el tema con un toque latino extra, el impacto que causó entre un público que no paró de bailar frenéticamente. Eso sí, todo hay que decirlo, fue un público muy agradecido, que estaba predispuesto a bailar todo lo que hiciese falta. No obstante, me llamó la atención que Holland preguntase si conocíamos un grupo denominado The Quantic Soul Orchestra, y que luego dijese que todos sus miembros habían muerto en un accidente. ¿Debe eso interpretarse como una negativa por su parte a recuperar tan afortunado proyecto? Sería una pena, pero si sigue grabando con la misma regularidad, no habrá problema, tendremos buena música asegurada, independientemente de cual sea el proyecto con el que la cree.

Hacia la mitad de la actuación, la banda dejó momentáneamente las composiciones de Quantic y se centró en la música tradicional latina, con protagonismo para la colombiana, lógicamente. Fue la parte más discutible del concierto, pues aunque esa es la fuente de la música de Quantic And His Combo Barbaro, la propuesta resulta más interesante cuando este punto de partida es reinterpretado con su habitual personalidad. Aún así, es innegable que el público recibió bien esa parte, casi con el mismo entusiasmo que cuando el combo interpretaba las piezas más conocidas. Posiblemente ese sea uno de los atractivos de la banda, que logra que oyentes no especialmente habituados a escuchar música tradicional latina, estilos como la cumbia o el guaguancó, disfruten también con ese apartado. Además, en la mayoría de esos cortes, la protagonista era Nídia Góngora, una vocalista con una innata capacidad para atraer miradas y oídos, para ganarse la simpatía con una facilidad asombrosa. Además, es impagable escucharla y verla bailar con esos trajes tradicionales colombianos. Y cuando cantó Un canto a mi tierra, el tema que la mayoría estábamos esperando (oí como lo pedían más de una vez), entonces ya provocó el delirio colectivo. Es asombroso lo bien que funciona ese corte, lo memorable y irresistible que resulta, y da la sensación de que Góngora es la mejor vocalista posible para cantar una letra que, de tan patriótica, es encantadoramente ingenua.

En ese punto del concierto, tras poco más de una hora de buena música, me tuve que ir, pues pinchaba en Moe Club esa misma noche, y aunque en la sala Caracol hacía tal calor que nos tenía a todos al borde la deshidratación, sentí enormemente no poder quedarme hasta el final. Imagino que no tocaron muchos temas más, pero lo que escuché fue más que suficiente para afirmar que la de Quantic And His Combo Barbaro fue una gran actuación. Me fui pensando que la propuesta de Quantic es más sencilla de lo que aparenta. Por supuesto, reviste todos los temas de un groove tan poderoso y avasallador que dan la sensación de ser tremendamente complejos, pero la estructura de las piezas es del todo clásica y las melodías son de una prodigiosa sencillez. Posiblemente esa sea una más de sus muchas virtudes.

Por otra parte, fue un placer ver en la sala a Marcos Boricua, Jesús Bombín, Rubén García, alias Watch TV, Miguel Sutil, David (The Black Evolution DJs...) y a Sr. Lobo, por supuesto, y seguro que no eran los únicos. ¿Cuántos conciertos congregan a tantos ilustres de la escena musical española? En definitiva, valiosa experiencia que recomiendo a todos los lectores de esta crónica.

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