Ejecutivo, productor cinematográfico, director discográfico y representante estadounidense. Es especialmente recordado por haber sido representante de The Rolling Stones y The Beatles, entre otros muchos grupos y artistas de éxito, y por haber creado la compañía ABKCO, poseedora de un amplio catálogo con las creaciones de algunas de las propuestas más influyentes de música popular de la segunda mitad del siglo XX.

Ahora bien, además de por su intuición comercial, también será recordado por su afición a interponer demandas, empezando por aquellos grupos y artistas con los que había estado relacionado anteriormente. Siento no tener los conocimientos jurídicos necesarios como para valorar la pertinencia o no de esas demandas, aunque la justicia le dio la razón en más de un caso: en 1977, The Beatles fue condenado a pagar hasta 4,2 millones de Libras a ABKCO.

Allen Klein nació el 18 de Diciembre de 1931, en Newark, New Jersey, hijo de inmigrantes judíos de Budapest. Tras desempeñar varios trabajos, entre ellos el de contable, en 1957 creó su primera empresa junto con su mujer, Betty Klein, y no tardó en destacar en la industria musical por la tenacidad y dureza con la que negociaba. Su primer cliente importante fue Sam Cooke, que representó en todos los aspectos de su carrera musical, hasta el punto de animarle a crear una discográfica propia, Tracey Records, distribuida, eso sí, por RCA Records.

En 1965 fue uno de los representantes de The Rolling Stones, pero un año después, tras comprar la parte de Andrew Loog Oldham, asumió la representación en solitario. La relación duró hasta 1970: el cuarteto le despidió al no fiarse más de él. Aún así, Klein, en una de sus famosas demandas, logró retener una parte de los derechos de todos los temas grabados por la banda hasta ese año.

Además, fue una relación especialmente provechosa, dado que Mick Jagger había hablado bien de él ―antes de que las cosas se torcieran, naturalmente― a Paul McCartney y John Lennon. En 1969, dos años después de la muerte de Brian Epstein, que hasta entonces había sido su representante, el cuarteto de Liverpool pensó en contratarle, dado que se ofreció a llevarse únicamente un porcentaje de los beneficios adicionales, de modo que si no lograba salvar Apple Records, no ganaría nada. Al parecer, logró impresionar a Lennon, pero este, a su vez, no consiguió convencer a George Harrison y Ringo Starr de la idoneidad de contratarlo. McCartney se mostró especialmente reticente, de modo que nunca llegaron a firmar un contrato.

Aún así, Epstein negoció su lucrativo contrato con EMI y realizó profundas reformas en Apple, que esencialmente consistieron en recortar gastos y despedir empleados. En última instancia, y aunque existieron muchos otros motivos, el desacuerdo respecto a Epstein acabó por acelerar la separación de The Beatles. Pero antes de que alguien se apresure a culparle, parece evidente que hubiera ocurrido igualmente tarde o temprano.

A principios de los 70, colaboró con Lennon y Yoko Ono en el film Imagine, y con Harrison en la organización del famoso concierto benéfico por Bangladesh. No obstante, ninguna de esas dos relaciones duró mucho. Su asociación con Lennon y Ono terminó en 1977, cuando, tras una larga batalla legal, logró una cuantiosa indemnización de tres millones y medio de Libras. Generosa despedida.

Tampoco fueron mucho mejor las cosas con Harrison, al que primero asesoró en un juicio, para finalmente convertirse en su oponente al comprar la casa editorial que le había demandado. Sí, tan surrealista como parece. Décadas después protagonizó otro publicitado encontronazo legal con The Verve, que para Bittersweet Symphony había sampleado la versión orquestal de The Last Time, un original de The Rolling Stones, realizada por Andrew Loog Oldham.

Por otra parte, mucho antes de todos estos desencuentros, había entrado en el negocio discográfico. En 1967, después de que Cameo-Parkway Records se convirtiese en una filial de MGM Records, Klein aprovechó el momento y adquirió la discográfica, cuyo catálogo contaba con grabaciones de Chubby Checker, Charlie Gracie, The Ivy League y The Ohio Express o Jo Ann Campbell.

Poco más de una década después, adquirió también los catálogos de Philles Records y Phil Spector International, las discográficas creadas por Phil Spector ―productor al que había asociado con The  Beatles para el álbum Let It Be―. Estas compras fueron la base de ABKCO, cuyo catálogo incluye “composiciones y grabaciones de Sam Cooke, The Rolling Stones, Bobby Womack, The Animals, Herman’s Hermits, Marianne Faithfull o The Kinks”.

Finalmente, en lo que respecta a su faceta como productor cinematográfica, son especialmente notorias sus colaboraciones con Alejandro Jodorowsky, El Topo y The Holy Mountain. Claro que tampoco esta vertiente estuvo exenta de polémica, pues mantuvo ambos films fuera de circulación durante más de treinta años. ¿La razón? Jodorowsky se había negado a dirigir una adaptación del libro The Story Of O. Además, produjo una trilogía de spaghetti westerns con Tony Anthony como protagonista, entre otros proyectos. Murió el 4 de Julio del 2009, en Nueva York, enfermo de Alzheimer.

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