2019: Gwen - William McGregor

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Gwen - William McGregor
William McGregor.
GWEN.

8/10
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Año: 2019.
País: Reino Unido.
Género: Drama.
Categoría: Película.
Idioma: Inglés, Galés.
Género musical: Vanguardia, Banda Sonora, Folclore.

A pesar de ser un film de producción británica, Gwen fue un encargo de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, la organización estadounidense conocida por sus premios anuales, los Oscar. Por lo visto, debía formar parte del archivo dedicado a mostrar la historia y desarrollo del cine como “una forma artística y una industria”. Curiosa elección, pues aunque es un estupendo ejemplo de la vertiente artística del cine, parecería más indicado como encargo de una institución dedicada al estudio del folclore galés. Ambientada en el siglo XIX, en Snowdonia, al noroeste de Gales, es un dramático cuento sobre la vida en una zona rural cada vez más afectada por la revolución industrial. En muchos aspectos, es una fábula de terror sobre el lado más oscuro del capitalismo.

William McGregor, director y guionista de la cinta, propone una idea interesante: rodar un drama de época como si se tratase de cine de terror. Desde las primeras escenas, adopta los códigos del género con eficacia, de modo que tenemos misteriosos ruidos que surgen de la oscuridad, niñas vulnerables en mitad de la inquietante noche y otros elementos del cuento de miedo gótico. Sin embargo, el monstruo del film no es ninguna criatura sobrenatural surgida del folclore galés, sino un antagonista muy terrenal: el encargado de la cantera local. Ese ser despreciable y sin escrúpulos, un malo ‘dickensiano’ que acecha a las protagonistas con su terrorífica ausencia de moral y lógica mercantilista.

El diálogo entre el cine de terror y la denuncia social es uno de los atractivos de Gwen pero también la causa de sus aspectos menos convincentes. A medida que avanza la narración uno se pregunta por qué pone tanto empeño a mantener las convenciones del género de terror cuando parece más interesante adentrarse de lleno en la reflexión sobre las consecuencias del abuso de poder frente a los más indefensos. El personaje de la madre, al que presta su duro rostro una magnífica Maxine Peake, pronuncia al respecto el diálogo que resume esa repugnante visión del mundo: “robas una oveja y te cortan la mano, robas una montaña y te hacen el señor” (en clara alusión al dueño de la cantera, naturalmente).

Sí hay en el film una escena de terror muy lograda -la tormenta y la inquietante presencia revelada por un rayo-, pero la segunda concesión al susto resulta bastante menos sorprendente y se aleja radicalmente del tono desarrollado hasta entonces. Por entonces, Gwen no necesita de esos elementos para captar nuestra atención, porque McGregor ha realizado un muy buen trabajo con la puesta en escena y, también, porque la niña protagonista, Eleanor Worthington-Cox, está excelente y conmovedora. Uno se pregunta más de una vez cómo puede ser tan dura la vida en un lugar tan bello -la manera de filmar los paisajes es otro acierto-, contraste que constituye otro de los alicientes del largometraje.

LA MÚSICA

La banda sonora de Gwen no ha sido editada, lógico puesto que apenas si suenan unos breves fragmentos sonoros, así que la analizo de manera sucinta en las líneas que sigue.

Durante la primera parte de la película se me olvidó parte de mi trabajo y ni me fijé en la música. Puede que no sonasen apenas fragmentos musicales, pero despiste aparte, es mérito de la narración que me hipnotizara de tal manera, hasta el punto de no fijarme en qué estaba sonando. En la segunda parte, en cambio, recordé de pronto que debía prestar atención.

La música es obra de James Edward Barker, compositor de la banda sonora de la estupenda Lean on Pete (2017), además de otros films menos memorables. Su labor aquí, sin embargo, es mínima. Se encarga de aderezar los momentos de misterio o terror con el tipo de vanguardia que caracteriza tantas producciones del género, cuerdas disonantes incluidas. Nada particularmente llamativo ni original. De hecho, las dos piezas musicales más bienvenidas son dos canciones que, imagino, proceden del folclore galés: un canto sacro que suena durante una escena en la iglesia y una nana que el director reserva para los títulos de crédito finales.

Reseña Panorama
Puntuación
8
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