2016: A Nude The Perfect Body - Matthew Herbert

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A Nude The Perfect Body - Matthew Herbert
Matthew Herbert.
A NUDE THE PERFECT BODY.

7/10
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Discográfica: Accidental Records. (AC92)
Edición: 1 julio 2016.
País: Reino Unido.
Tipo: Disco De Estudio.
Género: Vanguardia, Electrónica.
Estilo: Electrónica Experimental, Música De Vanguardia, Arte Sonoro.
Característica: Experimental, Conceptual, Minimalista, Comprometido, Samples, Visceral, Atmosférico, Inquietante.

Después del paréntesis que supusieron The Shakes (Accidental Records, 2015) y los tres EPs de la segunda etapa de su serie ‘Parts’ -Part Six, Part Seven y Part Eight-, en los que retomó su faceta electrónica más accesible y/o bailable, Matthew Herbert volvió a la vertiente de su discografía que más le interesaba recientemente. Me refiero a la más vanguardista y experimental, aquella en la que renuncia a la concepción de la música como de un arte de entretenimiento para, en cambio, reflexionar sobre el sonido, sobre su uso, rol y significado tanto en el arte como en la sociedad contemporánea.

A Nude The Perfect Body, obra en las antípocas de The Shakes, es la sucesora conceptual de The End Of Silence (Accidental Records, 2012), creada a partir de una grabación de cinco segundos realizada el 2011 en la batalla de Ras Lanuf, en Libia. Una y otra obra, no obstante, desarrollan planteamientos muy diversos. Si en aquella se trataba de sacar todo el partido posible a solo cinco segundos de fuente sonora para crear casi una hora de música, en esta realizó el proceso inverso: seleccionar, a partir de 24 horas de la grabación de un cuerpo humano, los pasajes que consideró más interesantes para condensarlos en poco más de dos horas.

Este es uno de esos casos en los que leer la nota de prensa puede ser muy relevante para conocer la génesis del proyecto y los intereses de su autor. Cuenta Accidental Records que, del mismo modo que el desnudo había sido una “forma de expresión primordial del arte visual durante décadas”, no existía un “desnudo musical en su forma más pura”. Así que Matthew Herbert se propuso grabar los sonidos de un cuerpo desnudo en una habitación durante 24 horas. En ese tiempo, “el cuerpo hace todo lo que el humano hace: come, duerme, se lava, mea, se acicala, se masturba, se mueve, caga…”. Cada una de esas actividades protagoniza un tema cuyo título anuncia claramente de cual se trata.

Explica también el sello que la segunda parte del título, “the perfect body” (el cuerpo perfecto), se debe a que no sabemos a quien pertenece el cuerpo o qué aspecto tiene. De hecho, de lo único que estamos (casi) seguros es de que se trata de una mujer porque los gemidos de Is Coming (se corre) suenan femeninos.

La nota de prensa señala igualmente que, aunque las actividades capturadas por el micrófono son cotidianas, escuchar a alguien usar el baño es “todavía un sonido profundamente transgresor”, puesto que, “en una era en la que el cuerpo es de nuevo el protagonista, del movimiento de cuerpos a través de las fronteras a una epidemia de obesidad, es curioso lo insonoros que somos realmente los unos con los otros”.

Matthew Herbert comienza el experimento con una hora exacta del sonido del cuerpo durmiendo. Eso y nada más. No aprecio modificación ni añadidos. Sólo sesenta minutos de alguien que duerme con una respiración muy fuerte -al borde del ronquido- que no es precisamente agradable de escuchar. Más que apaciguar, la grabación resulta en ocasiones un tanto angustiosa o, por lo menos, intranquilizadora. En el minuto 37:54 parece que cambia de postura y la respiración se calma, así que al menos el resto del corte es relajante: son más de veinte minutos de un sonido muy leve, como de sistema de refrigeración.

No sé si hay algo en esa primera pieza de provocación, aunque no lo creo sabiendo quien es el autor. Más parece un experimento para poner a prueba la paciencia del oyente o para que reflexione sobre qué supone escuchar un cuerpo humano. Porque podría haber situado esa pieza al final y hubiera sido una lógica conclusión. Situada al inicio y con esa duración parece una preparación de los oídos y de la mente, una introducción que nos permite apreciar luego mejor las otras siete piezas que sí son más variadas.

Luego, por supuesto, si alguien sí lo considera una provocación o, peor aún, una tomadura de pelo, lo comprendería. En cualquier caso, más que música, debería ser considerado arte sonoro, la clase de proyecto que encaja mejor en un museo que como escucha en un reproductor doméstico. De todos modos, Andy Warhol rodó en 1963 el film Sleep, que consiste en la grabación de cinco horas y veinte minutos de su pareja de la época durmiendo, así que esa pieza inicial, Is Sleeping, no es tan novedosa.

La segunda parte es similar, solo que, al estar despierta la persona grabada, sus actividades dan pie a Matthew Herbert a jugar algo con los sonidos. Mínimamente, eso sí, porque buena parte de los cortes parecen presentar las grabaciones sin casi modificaciones. Puntualmente repite algún sonido, o lo trata, o añade ruidos inquietantes en un segundo plano sonoro -recurso muy eficaz en Is Hurting-, pero la obra sigue discurriendo por el territorio del arte sonoro más que en el de la música, por vanguardista o experimental que esta sea considerada.

Solo en la pieza final, Is Shitting, parte del ruido de la persona cagando -pedo incluido- para crear una base rítmica, pero ni siquiera aquí propone esas complejas bases que caracterizan su discografía anterior. [Puede que, a tenor de lo escuchado, a alguien se le ocurra el chiste de que Herbert hace ‘música de mierda’]. Por ejemplo, en su clásico Bodily Funcions (Accidental Records, 2001) también empleó sonidos del cuerpo humano, pero en aquella obra estos sonidos usados como samples eran solo uno de los muchos elementos y el resultado era música cautivadora y accesible con el formato canción. No hay nada de eso aquí. Ni siquiera se parece al más experimental Plat du jour (Accidental Records, 2005), aunque también se reconoce frecuentemente la procedencia del sonido al estar menos tratado.

De nuevo, como con Is Sleeping, si alguien considera que esta segunda parte tampoco es música, lo entenderé. De hecho, la obra se sitúa más en el territorio del documental, o del reportaje sonoro, que en el de la invención, pues apenas si se aprecia un proceso creativo que quiera ser el protagonista. Y no se aprecia porque su autor no quiso, pues por entonces había demostrado muchas veces de lo que era capaz con mínimas fuentes sonoras: creó un disco entero con los sonidos del ciclo vital de un cerdo, One Pig (Accidental Record, 2011).

Creo que una obra así tiene valor, pero es posible que no muchos oyentes estén de acuerdo y no me sorprendería mucho si buena parte de ellos desisten antes de que acabe el primer corte. Afirma la nota de prensa que “así es como sonamos cuando alguien está escuchando”. Quien tenga curiosidad por A Nude The Perfect Body hará bien en tener presente esa frase para ajustar sus expectativas debidamente. Lo que ofrece es la posibilidad, presentada de forma artística, de escuchar un cuerpo humano, una persona metafóricamente desnudada ante nuestros oídos. En cierto modo, es el equivalente con un cuerpo de Recomposed Mahler Symphony X (Deutsche Grammophon, 2010), el disco en el que, básicamente, escuchamos a Matthew Herbert escuchando la inacaba décima sinfonía de Gustav Mahler.

Temas:

Disco 1:

Is Sleeping. 1:00:00

Disco 2 :

  1. Is Awake. 7:30
  2. Is Grooming. 11:52
  3. Is Hurting. 14:57
  4. Is Eating. 8:10
  5. Is Moving. 5:31
  6. Is Coming. 8:15
  7. Is Shitting. 8:26

Duración: 2:04:41

Reseña Panorama
Puntuación
7
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