2003: Cuentos de música y músicos - E.T.A. Hoffman

0
Cuentos de música y músicos - E.T.A. Hoffman
E.T.A. Hoffman.
CUENTOS DE MÚSICA Y MÚSICOS.
Editorial: Ediciones Akal.
Publicación: 2003.
Género: Cuento.
Edición y traducción: José Sánchez López.
Categoría: Libro.
Comprar
amazon

El alemán E.T.A. Hoffman, además de jurista, dibujante y escritor, fue compositor y director de orquesta, y aunque apenas si ejerció profesionalmente como músico, sí compuso varias obras y, en momentos puntuales, se ganó la vida trabajando en el teatro, montando obras clásicas para las que componía la banda sonora. No fue su principal ocupación profesional, pero en momentos difíciles, cuando no podía trabajar en la administración, se aseguró el sustento con su música, aunque esta no se reveló nunca muy lucrativa. No es extraño, por tanto, que su producción literaria comprenda numerosos relatos sobre música y, frecuentemente, protagonizados por músicos, algunos de ellos claros alter ego del autor. Varios de estos textos están recopilados en esta interesante publicación de Ediciones Akal, con una notable introducción y traducción de José Sánchez López.

En la mayor parte de los ocho cuentos que figuran en Cuentos de música y músicos se aprecia el principal rasgo de la obra de Hoffman, esto es, la introducción de elementos fantásticos (personajes, lugares, situaciones) en un contexto realista pero con las características de la literatura romántica alemana, movimiento del que fue uno de los referentes. Este choque entre realidad y fantasía, entre lo verosímil y lo inverosímil, provoca una continua confusión por parte del lector, que navega entre los dos mundos sin que siempre sea posible distinguirlos claramente.

Esta constante de su literatura aparece aquí en varios de los relatos, especialmente en “El caballero Gluck”, “Don Juan” y “La contienda de los cantores”. En el primero de ellos, el protagonista se topa con un extravagante personaje que parece ser capaz de dirigir a la orquesta con imprecisos gestos, capaz de improvisar a partir de una ópera, que conoce de memoria cada aspecto de su representación… De hecho, el relato gira en torno a ese misterioso personaje, del que sólo al final conoceremos su verdadera identidad, aunque, gracias a un hábil juego de Hoffman, tampoco esto clarifique por completo si se trata de la figura histórica o de una asombrosa coincidencia con el nombre.

En el segundo, el elemento fantástico es mucho más sutil, pero hace acto de presencia cuando Doña Ana, uno de los personajes de la ópera Don Giovanni, de Mozart, aparece en el palco del protagonista en plena representación. Finalmente, en “La contienda de los cantores”, lo fantástico tiene que ver con la intervención de “los espíritus malignos”, del mismísimo demonio: el lado tenebroso de la música. También se puede mencionar, por último, la anomalía física que padece la hija del Consejerero Krespel en el texto homónimo, que le permite alcanzar tonos nunca escuchados en una voz humana.

Pero la presencia de elementos fantásticos, que tanto influiría, por ejemplo, a otro autor que también escribió excelentes relatos sobre música, Bécquer (“El Misere” y “Maese Pérez el organista”), es sólo una de las múltiples características que comparten los relatos de Cuentos de música y músicos. Otra de las más recurrentes es la inevitable asociación que se produce entre música y muerte, entre virtuosismo y muerte, una muerte causada, además, por la práctica de la música.

En el complejo relato “Don Juan”, en el que, por otra parte, Hoffman ofrece una lúcida y brillante interpretación del mito, la soprano que interpreta a Doña Ana muere pocas horas después de la representación de la ópera, justo en el momento, además, en el que el protagonista del relato cree escuchar la voz de Doña Ana diciéndole “no me llames, bello ídolo mío” (coincidencia que también tiene algo de sobrenatural).

Claro que quizá la asociación esté ilustrada de manera más clara en “El sanctus” y “El consejero Krespel”, dos relatos que giran en torno a la misma idea: una cantante dotada de unas extraordinarias dotes vocales que le permiten brillar muy por encima de sus contemporáneos ve amenazada su vida precisamente debido a este virtuosismo. En “El sanctus” es una maldición la que deja sin voz a la protagonista, mientras en “El consejero Krespel” la misma malformación que está en el origen de su “poder extraordinario y raro, que da un tono elevadísimo sobre la esfera del canto humano”, puede causar su muerte si esta sigue cantando. Obviamente, estos son dos ejemplos de uno de los más recurrentes mitos de artista: el excepcional talento para el arte es lo que puede provocar la muerte de aquellos que lo poseen.

Otra constante de la literatura de E.T.A. Hoffman que aparece en varios de los relatos es el estrecho vínculo entre genialidad y locura. Este fenómeno que, por supuesto, es otro mito de artista ―el genio loco―, se observa en tres de cuentos: “El caballero Gluck”, “El consejero Krespel” y “El barón B”. En el primero, el misterioso personaje que parece ser un trasunto del compositor alemán (si es que no es el mismo compositor), es capaz de improvisar ornamentos y variaciones de una época sin necesidad de la partitura, puede memorizar toda una puesta en escena y conoce a la perfección la obra de Gluck, pero es incapaz de relacionarse con sus semejantes, desaparece sin previo aviso en plena conversación y ni siquiera es capaz de mantener un discurso coherente. Escucha voces que él denomina “eufono” y parece que su música se la dictan seres sobrenaturales (nueva aparición de lo fantástico y, también, otro común mito de artista aplicado a la música).

En “El consejero Krespel” es el personaje que da nombre al relato el que muestra la ambigüedad entre locura y genialidad, que parece pasar de un estado al otro en cuestión de segundos, en el que incluso conviven simultáneamente. Su conversación, que alterna lúcidas reflexiones con comentarios banales ya es una prueba de esta dualidad. Lo mismo ocurre con sus actos: tan pronto es capaz de mejorar la sonoridad de un violín, de construirse una casa a su gusto, como de comenzar a dar inexplicables saltos y ejecutar todo tipo de actos irreflexivos e inexplicables.

Similar a Krespel es el barón B del relato siguiente, un autoproclamado maestro del violín, “el único en el que sobrevive el arte del verdadero violinista”. Hoffman se divierte presentando a un virtuoso intérprete, que presume de haber enseñado a los mejores violinistas contemporáneos, pero de cuya genialidad nunca podemos estar seguros, pues su comportamiento y los juicios de valor que expresa rayan la locura. Quizá baste recordar que tiene la costumbre de pagar a sus alumnos, y les paga más o menos en función de su nivel. Esto, evidentemente, puede interpretarse únicamente como una extravagancia, como un gesto de bondad, pero uno de sus alumnos, nada menos que un director de orquesta, dice del barón lo siguiente: “juzga incluso si soy injusto, yendo donde él a pesar de su locura y a veces buscando mi luis”.

Claro que este mismo personaje incide en la dualidad genialidad/locura del barón, pues también afirma que “si yo y otro maestros rechazáramos su enseñanza, nos declararía principiantes lamentables e ignorantes en todo el mundo, donde es y seguirá siendo un juez artístico competente”. En definitiva, o bien el mundo confía en el juicio de un loco, algo que no sería tan extraño, o bien ese loco es también un genio. No es extraño, por tanto, que Freud analizase los relatos de Hoffman desde una perspectiva psíquica.

Finalmente, Cuentos de música y músicos incluye también dos relatos de los que no he comentado ningún aspecto, “El enemigo de la música” y “La fermata”. Son dos textos muy estimables y presentan una narración exquisita, pero no muestran el mismo grado de complejidad psicológica que los anteriores ni se componen de unas tramas tan elaboradas ni remiten a ningún mito de artista. Son dos simpáticos relatos en los que E.T.A. Hoffman muestra su sentido del humor (el primero) y su talento como narrador, como verdadero cuentacuentos, introduciendo una historia dentro de la historia (el segundo).

Relatos:
El caballero Gluck.
Don Juan.
El enemigo de la música.
La fermata.
El sanctus.
El consejero Krespel.
El barón B.
La contienda de los cantores.

Reseña Panorama
Puntuación
9
Compartir

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here